Comentario crítico y aporte sobre el texto: “Para el debate con respecto al sistema de dominación”

Aunado a la entrada: https://eltlatol.wordpress.com/2014/11/05/aportes-para-la-construccion-de-la-teoria-contraria-al-sistema-tecnoindustrial/ dejamos este texto para la continuación de la construcción de la teoría contraria al sistema tecnológico-industrial.


El concepto aquí usado como “sistema de dominación” está por completo rebasado. No se puede partir de la extroyección social del sapiens para encontrar cosas semejantes en otras especies. No solo hace uso de un falso cienticismo, y una falsa lógica, al presuponer la organización animal en la del sapiens, sino que, además, la naturaleza del ser humano es enteramente modificable, tanto como a que se llegó a un ideal “revolucionario”, cualquiera que sea, en un medio sumamente reaccionario.

Las interacciones animales no está mediada por la dominación, sino por la pragmática; además que se están presuponiendo cosas como “jerarquía” cuando esta también es cosa de la autorregulación. Así, hay bisontes fuertes que protegen a los débiles porque son capaces de situarse en uno u otro rol de su organización; las serpientes parecen mamíferos pero por una cuestión meramente táctica; es decir, todos los ejemplos de interacciones pragmática, y tal parece, un deficiente dominio entre RELACIONES CAUSALES Y RELACIONES DE IMPLICACIÓN impiden exponer fenomenológicamente las secuenciaciones para subsanar por la superstición.

La pragmática rebasa por mucho a nuestros conceptos de “Bien o mal” de “dominio o sin-dominio”. Tan sencillo como decir que si es “malo o bueno” a los animales no les importa, porque son condiciones cuya contextualización da a pie a nuevos órdenes de realidad. Es decir, es un detalle epigenético cosas como la autorregulación o una jerarquía (de hecho, lo fundamental de una jerarquía no es el orden SINO LAS INTERDEPENDENCIAS ESTRUCTURALES), y que la jerarquía no necesariamente está en todos los órdenes de la realidad (de igual modo, la S.T.I. está en el orden epigenético de la revolución industrial, y ésta en un plano económico y productivo que da su fundamento). El planteamiento cismogenético de Gregory Bateson precisamente trata de estudiar la pragmática de las interacciones simétricas [por ejemplo, las dependencias emocionales y materiales entre matrimonio o familia (como la familia propuesta por Kaczynksy); o el comportamiento del tipo “al gobierno debe exigírsele” y la población que así lo hace; o bien, la carrera armamentística entre los mismos sapiens y demás especies naturales] en conjunto con las interacciones complementarias (todos los casos de MUTUALISMO EN LA EVOLUCIÓN, PARASITACIÓN, así como los llamados de aves que alertan a los homínidos y otros mamíferos de un depredador) más allá del concurso ideológico que conceptos, poco secularizados, podrían traer como “beneficio individual” entre las especies. Básicamente, pues, la pragmática de la pragmática, que es el modo metafísico de operar del cambio, es una respuesta complementaria/simétrica. Así como un concepto como “autorregulación” es un concepto muy del s. XX en su fundamento físico y ecológico; no me parece ingenuo suponer que debe haber un adelanto en la comprensión del planteamiento de fondo de este concepto con otras teorías y otros conceptos contemporáneos que lo fundamentan, como la propuesta batesoniana. (De hecho, Bateson y la ecología mental, son medulares para entender la extensión de un término como “autorregulación”, luego de que las “Conferencias de Macy”, y los cibernetistas, le encomendaran aplicar dicho concepto a las interacciones sociales y síquicas).

Porque sencillamente la cuestión del poder es de naturaleza social, y no de las especies, vine a replantear la formulación secular de la interacción entre especies en términos ya existentes. Incluso convendría estudiar un poco, de la “cuestión del poder”, su posición ácrata; pero al “verdadero inteligente” no se le escapará que una desvalorización del poder acarrea una nueva postura ontológica del valor, ya expuesta en la forma negada del poder. Esto es pura y llanamente ontogénesis; y, al menos que se dé en un contexto “real” o empírico cuya significación sea la ausencia de poder, hablaríamos, en efecto, de su ontología ya “negada”.

Aterricemos lo anterior en el contexto orgánico de la evolución. Para quienes les siga interesando el proceso ontogenético del individuo desde los trasfondos de poder, verá que la biosociología de van den Berghe no puede prescindir del discurso neopositivista de la “sintáxis” evolutiva resumida en sexo, gónadas y violencia; que los discursos de Foucault y Weber, de Braudillard, y otros tachados falsamente de “posmos”, fallan totalmente del componente empírico que los falsee para situarse como verdaderas “jaulas de oro” ante la emancipación del sujeto para sencillamente centrarse en la substanciación (aparente) del sujeto. Es decir, hay completa ausencia en la ontología de sus contrarios, cuando esta es la tarea primordial de la vitalidad filosófica: TRANSVALORACIÓN Y SUBSTANCIACIÓN, SIN CESAR, DE SUS FUNDAMENTOS, AUN LOS YA NEGADOS (cosa que otros llamarían eternización, pero me gusta más sustanciación precisamente por la consecución existencial, o fenomenológica, de la vida, por perpetuarse la vida en un acto como la reproducción). Con Norbert Elias advertimos solo la substanciación del colectivo en el sujeto en sus relaciones históricas y medianamente sicológicas; pero precisamente el detalle ontogenético del individuo por hacerse sujeto es que se trata de un ser social capaz de establecer su condición por medio del colectivo; y que cualquier sobreadaptación a su proceso está mediado, ciertamente, de alguna ingeniería de persuasión, como por relaciones simbólicas.

Esta ingeniería de la persuasión ha sido perfectamente entendido por la Programación Neurolingüística (y por magos y prestidigitadores e hipnotizadores) a la que dirigiría una crítica precisamente en sus “tecnologías de persuasión” siendo la más acabada Ingeniería del diseño humano todas las anteriores creadas por Richard Bandler.

Como esto precisamente es un debate, sobre la autoridad y los “principios de dominación”, que ha sido sumamente fructífero a lo largo de milenios, me parece imposible, de mi parte, zanjarla de una vez. Además que no veo la necesidad “debatirlo”, como una táctica de desestabilización a todos los valores establecidos como sí lo harían ciertas propuestas nihilistas y anarquistas. Empezando por la propiedad privada de los bienes productivos como de conocimiento COMO UN VALOR DE ESPECULACIÓN que hay que abolir; y solo en su base, ya negada, tiene valor en su propia especulación. (Pues la estafa del liberalismo gira en torno al interés como deuda generada, es decir, como un valor de especulación). Y que ya bastante de valores especulativos hay en la suposición de la jerarquía cuando esta difiere enormemente de la realidad: HAY CASOS EN QUE SOLO REINA LA INTERDEPENDENCIA, PURA Y SUMPLE.

Por Heliogeorgos Caro

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